Cuento sin título. Ficciòn

Diciembre 2009
A Kriss, por su entrega y pasión en cada clase


Recordó que Ma-menche sabía que el viaje sería largo. Recordó que cuando la mochila estubo lista, Ma-menche le dijo... "mira siempre al cielo, las madres somos como los astros guiamos, pero no obligamos y pon en tu mochila algo más... el significado de los tres momentos: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida. Lleva también el libro, ojealo de vez en cuando y de cuando en vez . No mires atrás".

En su hora de meditación, en una cómoda posición aliviando el cansancio el libro fue abierto, las páginas pasaban a gran velocidad y las imagenes eran borrosas, escuchó las voces, los ruidos y el sonido del mar, en unas de las páginas apareció Ma-menche que pasó sonrriendo vestida de blanco. Entró a buscarla, recorrió toda la playa hasta que la encontró sobre un árbol, al acercarse Ma-menche miraba el cielo y esta vez, no la reconoció. Continuó ojeando otras páginas y nuevamente las imagenes se hicieron borrosas, entró a una habitación, el piso era de lozas verdes y las murallas blanco invierno, un lienzo en blanco se adueñaba del espacio principal. Ma-menchee reapareció, su vestido amarillo se coronaba en oro y su mirada era tranquila sobre el mar azul "esto es para ti", le dijo, "hay en ese lienzo una palabra, solo tienes que leer". Repasó con sus manos todo el centro y los extremos, pegó su cara y el cuerpo sobre el bastidor, lentamente, se alejó. Sentada frente a él, el verde de las lozas se hizo pasto y brotaron flores silvestres de todos los colores de la cordillera, el lienzo se hizo pájaros que volaron coordinados milimetricamente. Entonces pudo leer.

Acostada sobre su matt personal, la voz de su Maestra la depertó. Fin de la clase. El deseo de contarle a ella y a las otras fue inmenso, pero la sensación de la dulzura y de la calidez de Ma-menche se hizo presente y se modió los labios. Le dió las gracias a su Maestra. Sonrió. Recordó una de las tres cosas que Ma-menche echó en su mochila.

No hay comentarios:

Sonido callejero: El joven del acordeón. Muelle Vergara.